espukSoy comadrona desde 2002, cuando terminé la carrera en Birmingham (Reino Unido). Tras trabajar un par de años más en este país, volví a España y me sorprendió cómo en el mundo “matronil” se tenía en alta estima el modelo inglés. A mí, entonces, no me parecía para tanto, la verdad.

Pasé casi diez años trabajando en España (mitad en hospital, mitad como comadrona independiente) y tras año y medio en Bangladés ayudando a desarrollar la carrera de matronería allí, llevo apenas unas semanas trabajando en un hospital público londinense.

Dejadme que os diga que no hay muchas diferencias entre ambos sistemas; los dos están altamente medicalizados. En los dos sistemas se aplica la medicina a destajo a personas sanas que no la necesitan. En ambos se induce a las mujeres por prácticamente los mismos motivos. En ambos la tasa de cesáreas ronda el 30%.

Dentro de las pocas diferencias que he encontrado, voy a resaltar tres.

La primera es que las comadronas somos apreciadas por la sociedad, por el gremio sanitario y por nosotras mismas: Podemos trabajar de forma independiente, en el hospital trabajamos codo con codo con los obstetras y estos nos preguntan nuestra opinión y la tienen en consideración a la hora de tomar decisiones (en España esto sucede algunas veces, pero menos de las que no sucede y eso es muy entristecedor). A colación de esto añadiré que aquí no hay jerarquías, los médicos, comadronas y auxiliares nos hablamos de tú a tú, independientemente de quien sea la persona con la que estamos hablando. Cada persona se prepara sus cosas (y las recoge) sin dejárselas a otro para que lo haga por ella: El anestesista entra con su carro para la epidural, se lo prepara, recoge y sale por la puerta empujando el carrito y dejándolo todo como estaba antes de haber entrado. Digo lo mismo del obstetra y de la matrona: cada uno es autosuficiente y no deja su basura para que la recoja otro.

La segunda es que existen opciones reales tanto para las matronas como para las mujeres: En España como matrona puedes trabajar en hospital en paritorio, trabajar en atención primaria o hacerte autónoma y trabajar ofreciendo de forma privada tus servicios a quienes tienen que pagar por ellos. En el Reino Unido puedes trabajar en hospital en: planta de gestantes, planta de maternidad, consultas (de matrona), como especialista (en diabetes, embarazo adolescente, vulnerabilidad, VIH, salud mental, muerte perinatal…), en la planta de transición, en la unidad de neonatos, en ecografías, en la unidad de bajo riesgo dirigida por matronas y también en paritorio. Además puedes trabajar en atención primaria con equipos de varias comadronas en cada centro de salud (no una o ninguna como en España), acompañar partos en casa desde atención primaria organizado conjuntamente con el hospital y si quieres hacerte autónoma y trabajar de forma independiente, está todo perfectamente reglado y amparado por la ley (en España hay un vacío legal respecto al tema).

Las mujeres, por supuesto, tienen todas las opciones que os acabo de mencionar pero desde su perspectiva: Pueden parir en el hospital, en casa, en una unidad de bajo riesgo regentada por matronas, en el agua, pueden estar ingresadas junto a sus bebés aunque ellas tengan el alta médica y pueden optar por pagarse una matrona independiente si lo desean.

Y la tercera y más importante: EL RESPETO.

Aquí, lo que una mujer decide sobre su cuerpo, va a misa. Si elige la opción considerada como menos óptima por el equipo que la cuida, estos lo hablarán con ella, le explicarán los pros y contras de su elección y de las alternativas, sin manipulaciones ni paternalismos, y, como es de esperar, la inmensa mayoría de las mujeres optan por lo que los profesionales consideran como la mejor opción para ella pero sin malos rollos, ni sensación de que han decidido por ella o que lo ha hecho coaccionada. Y si, al final su opción es la que “menos gusta en el servicio”, esa será la que se llevará a cabo y cada profesional hará lo posible para que el resultado sea lo más óptimo posible. Cuando el equipo piensa que la mejor opción para esa mujer es una cesárea, la frase empieza con: esto y esto es lo que ha pasado y visto lo visto consideramos que la mejor opción para ti y para tu bebé es hacer una cesárea. Si la mujer por ejemplo contesta: ¿Cuáles son mis alternativas? Le dirán sus alternativas de forma sincera y se hará lo posible para acomodarse a ella y a sus expectativas.

En los paritorios de todo el mundo se grita y se oyen gritos, algunos desgarradores. En muchos paritorios se intenta acallar esos gritos, se critica a quienes gritan o a las matronas que no callan a sus autoras. Aquí nadie tuerce el gesto, nadie comenta si alguien grita porque se puede gritar, y en una vivencia en la que la anestesia se ha convertido en la norma y no la excepción, es agradable oir a mujeres que paren sin ella. Por ejemplo: la bañera de partos del hospital donde trabajo está entre dos paritorios y se tiene acceso desde los dos. El otro día estaba con una pareja y la mujer gritaba con las contracciones; cuando se dio cuenta de que había gente en la habitación de al lado, dijo avergonzada: “Dios mío, hay gente en esa habitación”. A lo que le contesté: No importa, tú a lo tuyo. Además se oyen muchas voces por lo que debe de haber un curso. -¿Un curso?- preguntó asustada.

Sí, de matronas que en estos momentos me tienen mucha envidia porque les gustaría ser yo y estar acompañándote.

Al poco rato, cuando salí de la habitación, preguntas de las compañeras sobre si había parido, enhorabuenas y sonrisas. Nadie dijo ni mu respecto a los gritos aunque esa era la razón por la que sabían que había alguien usando la bañera.

Las mujeres están acompañadas EN TODO MOMENTO por una o dos personas de su elección. En quirófano también. Y además se trata al bebé “como si fuera suyo” (perdón por la ironía) en todo momento y somos nosotros quienes le pedimos permiso para cogerlo, pesarlo, quitárselo del pecho. Sí, en quirófano también.

Otro ejemplo: Cuidando a una mujer que pasó de venir para un parto en el agua a terminar en quirófano para una cesárea. Nada más nacer se le puso el bebé piel con piel. Cuando lo pidió, lo cojimos y le hicimos todo lo necesario con su permiso. Al devolvérselo, el padre se quitó la parte de arriba del pijama y ahí estuvo haciendo piel con piel en el quirófano tan feliz. Él y todos. A nadie se le ocurrió decir nada porque es que no había nada que decir.

¿Y en las emergencias? Pues dentro de lo posible, se explica todo de la forma más detallada posible entendiendo que es una situación donde hay un riesgo real de que le pase algo a uno de los dos si no se actúa de inmediato y hasta hoy, el 100% de las mujeres con las que me he cruzado han confiado en el equipo que las atiende.

Hasta hay protocolos de actuación para cuando alguien elige lo contrario a lo que recomiendan las autoridades sanitarias y os puedo asegurar que no son: “pues que se vaya y que aquí no vuelva”, como por desgracia se oye en más de un hospital español cuando una mujer disiente de la opinión del médico de guardia.

Así que aunque las diferencias entre estos dos países no son muchas, he de decir que son inmensas. Ojalá pronto veamos cambios en esta dirección en España. ¡Ojalá!

 

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