¿Canibaqué?

 

390807354_ae207e4e19Siguenos en FacebookSíguenos en Twitter

 

Aquí os dejo un estupendo escrito de Pilar de Armas, una comadrona maravillosa, que como no tiene blog, me ha prestado su escrito para que lo comporta con vosotras.

Soy Pilar de Armas Díaz colegiada como A.T.S. en el año 1973 en Las Palmas de Gran Canaria con el número 1506, y desde el año 1978 también como Matrona conservando el mismo número. Convalidada como Diplomada Universitaria de Enfermería (D.U.E.) por la UNED y, trabajando en la Sanidad Pública desde los comienzos. Quiero decir: todas mis acreditaciones en regla.

Afortunadamente ejerzo desde hace muchos años en un Hospital Público que tiene un Servicio de Obstetricia donde la mayoría de los profesionales estamos por la labor de respetar al máximo los procesos de parto-nacimiento. Respetamos a las mamás y a los bebés sin menoscabo de que la atención sanitaria sea excelente, siguiendo las recomendaciones del documento de la Estrategia para la Atención al Parto Normal (EAPN) del Ministerio de Sanidad.

Y, en esta línea, lo primero que hay que saber para no meter la pata, es que, en condiciones normales (y, afortunadamente todavía son estos los más) los bebés, para nacer, no necesitan nada. Y, las mamás, para parir, no necesitan nada. Cualquier intervención innecesaria corre el riesgo de estropear el proceso.  Así pues, Las mamás paren solas. Los bebés nacen solos. Sólo se necesitan entre ellos. El bebé, una mamá que lo para. La mamá, un bebé a quien parir. Punto.

 

  Ahora bien, sabemos que en los partos, como en cualquier otra función del cuerpo humano, pueden presentarse “patologías”… Para asistir estos nacimientos están los médicos ginecoobstetras.

Cuando los partos son normales y no hay razón para que intervengan, NO es cosa de médicos, para eso estamos las matronas, o comadronas, como a mí me gusta llamarme… (y no somos imprescindibles, sólo convenientes.). Además, en principio, no tiene por qué producirse en un hospital (esto lo saben bien y lo ponen en práctica los países de centro-norte de Europa…), aunque conviene no estar muy lejos por si las cosas se tuercen, lo cual no es demasiado frecuente.

Teóricamente, una mujer madura y normal, es muy quién para elegir dónde y con quién quiere parir. El hecho de que haya por ahí una doula dando apoyo emocional y cubriendo espacios que ni la comadrona ni el médico, por necesidades del rol que desempeñan (vigilancia y detección inmediata de cualquier desvío de la normalidad, y toma de medidas oportunas, papel en el que la doula no debe, ni puede entrar por falta de preparación específica), no llegan a cubrir, no tiene por qué interferir en nada el papel del profesional. Por consiguiente no tiene por qué resultarnos molesto. Más bien lo contrario. Nos libera de tener además que aportar ese apoyo que esa mujer concreta necesita…

Evidentemente hay que exigir que no se inmiscuyan en roles que no les compete.

Ahora bien. Si una mujer se quiere hacer acompañar de su compañer@, su herma@, su vecin@, su doul@, o la médium que contacte con sus ancestros, allá ella… Mientras no interfiera en el trabajo profesional bien hecho, mientras a la mujer le aporte tranquilidad y seguridad, ¿quién soy yo para impedirlo? ¿No será más conveniente -y sencillo también- integrarla, colaborar, no temer, respetar y dar, como profesional del parto lo que nos corresponde dar?

Por otra parte… ¿Hay alguna constancia que alguna mujer que haya comido de su placenta se haya intoxicado?

¿La hay de que alguna doula haya obligado a una mujer a comerse la placenta?

¿La hay de que alguna doula haya obligado a una mujer a desplazar a su pareja para entrar ella?.

Si hay constancia de estas cosas, denunciemos el hecho concreto.

Y ¡¡Por favor!! vamos a ser razonables: ¿De verdad alguien piensa que comer placenta tiene que ver con el “canibalismo”? ¿Y, quien se atreve a afirmar esto, sabe que hay médicos -que no doulas-, españoles (y no españoles, también) investigando sobre la conveniencia de la placentofagia, y las formas de presentarla para que repugne menos la idea?

¿Y, cuando antes del SIDA y las vacas locas las placentas se guardaban en los hospitales para entregarlas a los laboratorios para sus fines lucrativos? ¿Eran también “caníbales” o vamos a acusarlos de “trata de blancas”?…

¡YA ESTÁ BIEN DE SUBREALISMOS!

Y, a ver cómo afrontamos este ridículo tan bochornoso

 

Siguenos en FacebookSíguenos en Twitter

photo credit: <a href=”http://www.flickr.com/photos/18606128@N00/390807354″>placenta crop</a> via <a href=”http://photopin.com”>photopin</a&gt; <a href=”https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/”>(license)</a&gt;

 

Anuncios

Un comentario en “¿Canibaqué?

  1. Me ha encantado leer este texto, me gusta que existan matronas con dos dedos de frente como Pilar que entiende que la función de las doulas es solo otro apoyo a la futura madre. Evidentemente, ninguna debe meterse en las labores de una matrona, pero considero que una doula no es un estorbo, si ayuda a relajarse a la madre, facilita el parto y el trabajo de matronas, todo el mundo gana.
    Creo que simplemente, hay mucho desconocimiento, y aqui se teme a lo desconocido, en lugar de intentar comprender la labor y como puede ayudar.
    Un beso

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s