Comadrona, mujer y madre en Bangladesh

Siguenos en Facebook Síguenos en Twitter

COMADRONA

Hace seis meses nuestra familia emprendió un gran viaje hacia un futuro mejor.  Nuestro destino final parecía ser Australia, pero por el camino apareció una muy buena oportunidad laboral: Ser la profesora de las profesoras de la recién estrenada carrera de matronería en Sylhet, una ciudad de Bangladesh.

Este país es uno de los más pobres y poblados del mundo. Las tasas de muerte materna y neonatal son escalofriantes (MMR 240/100.000 en 2010. ¡En el año 2000 era de 400!). El sistema de salud terrible. Cada usuario debe pagar al contado por los servicios recibidos. Hay hospitales donde la ocupación es del 300%. Las mujeres paren en los suelos de una gran sala llena de gente. Algunas cortinillas intentan sin éxito darles un poco de privacidad…

De las mujeres que acuden a parir a los hospitales, alrededor del 50% terminan con una cesárea que tendrán que pagar de sus bolsillos…

Con estas perspectivas, la mayoría de las mujeres (se estima que alrededor del 70%) pare en sus casas sin ningún tipo de asistencia profesional. Cuando surge alguna complicación, acuden al hospital y una gran mayoría muere por hemorragia postparto porque ya es demasiado tarde.

Con estos datos aterrizo en Bangladesh. Paso una semana en Dhaka, la capital. Aprendiendo y entendiendo que es lo que hace GIZ, la empresa alemana que me contrata. Tienen un proyecto muy interesante que se llama “Addressing Demographic Challenges in Bangladesh” (algo así como “Abordando los Desafíos Demográficos en Bangladesh”), en el que llevan trabajando hace más de un año.  En este proyecto se está abordando la planificación familiar, el embarazo en adolescentes, y por supuesto, el proceso de maternidad con todo lo que ello implica. Una de las tareas más importantes para que esto empiece a funcionar es que haya matronas, que en este país no existen, así que hace justo un año comenzó la carrera universitaria de matronería. Hay 525 alumnas en todo el país a punto de terminar su primer año de los tres que durará su formación y otras 525 a punto de empezar la carrera cuando comience 2014.

Así que aquí estoy yo, única matrona “con título universitario” en el país, para ayudar a formar a las futuras matronas de Sylhet.

Cuando llegué, fui a visitar a la directora del colegio de enfermería (del que dependen las matronas de momento). Tras un exhaustivo escrutinio de mi curriculum, preguntas relativas a mi formación y cortes tajantes cuando no le interesaba lo que estaba contando, me agarró, me dio un fuerte abrazo y me dijo: “Bienvenida, eres una de las nuestras y esta es tu casa”.

Después llegue a Sylhet, donde visite tres hospitales distintos. En el que tiene relación con la escuela de enfermería (donde harán las prácticas mis alumnas), no pude ver más que el despacho del director porque no había tiempo para más, así que aún no he visto ninguna de sus salas. Estos Bangladeshíes son muy protocolarios y en mis primeras semanas he estado de despacho en despacho con directores, alcaldes y autoridades varias.

En los otros dos hospitales nos recibió prácticamente todo el personal ¡con flores y todo! Se ve que GIZ está haciendo un gran trabajo aquí.

Allí pude ver el paritorio, quirófano, REA, plantas de maternidad y algunas alumnas de matonería que ya son enfermeras y hacen seis meses adicionales para ser matronas.Image

Paritorio: A la mujer tumbada le iban a quitar los puntos de la cesarea.

 

Al ver el potro en el paritorio les pregunté que si todas las mujeres parían ahí. Me contestaron que sí. Les propuse que probasen a que la que quisiese parir en cuclillas, lo hiciera, que es lo que estamos haciendo en Europa y que es una maravilla. Y me dijeron que sí pero no lo tengo yo muy claro…

Image

Paritorio.

 

Como trabajo es muy interesante lo que voy a hacer. Sé que estos proyectos requieren muchísimo tiempo y que mi grano no hará granero pero espero que algo ayude.

MUJER

Bangladesh es mayoritariamente musulmán y aquí la mujer en Bangladesh tiene un status inferior al hombre. Por la calle apenas se ven mujeres.  Las pocas que he visto, o están mendigando o son ricas.

Aquí, además de machismo, hay un sistema de castas, lo que tiene a esta sociedad metida en una jerarquía arcaica.

Los extranjeros occidentales somos muy respetados por lo que no nos afecta está marcada discriminación. De todos modos, en los hoteles es una bomba que la habitación esté  a mi nombre y que yo firme todo, mientras mi marido cuida de nuestras hijas. Cuando salimos la familia a calle, nos hacen un paseíllo, pero cuando salen ellos tres… la situación a veces se torna bastante agobiante.

Aquí tanto hombres como mujeres llevan todo el cuerpo cubierto, por lo que la manga larga (especialmente para las mujeres) es prácticamente obligatoria. No sé cuánto respetaré estas normas cuando apriete el calor. De momento me he comprado unas “camisas de media manga bangladeshíes” preciosas.

MADRE

Soy madre de dos hijas de tres años y 10 meses. Las dos toman teta a demanda. Aquí, con estas ropas es difícil dar la teta ya que el escote es inexistente y la tela llega hasta las rodillas, así que no sé cómo se las apañan para dar  teta aquí. Solo he visto una mujer dar el pecho pero es cierto que las tasas de lactancia materna en este país son de las más altas del mundo: ¡La tasa de lactancia materna a los dos años es del 90%! Es lo que tiene ser tan extremadamente pobre, que no pueden caer en las redes de las farmacéuticas porque no pueden permitirse no amamantar.

Mis compañeros son mitad alemanes y mitad bangladeshíes. En todo momento me han dicho que lleve a las niñas a la oficina, que no tenga ningún problema en hacerlo. Cuando lo he hecho han sido muy bien recibidas por todo el mundo. Incluso desde el primer día, mi jefe me dijo que qué necesitaba y desde entonces, me voy a comer a casa y a dar teta a Zoé, la pequeña. Es la primera vez que me separo de ella para ir a trabajar. Tener este rato para vernos es muy apreciado por las dos.

ESPAÑOLA

No hay demasiados españoles en Bangladesh.  Ciento y pico según me dijeron en la embajada. Uno de mis primeros días, fui a registrar a toda la familia a la embajada. Allí me recibió el embajador y me quedé bastante impresionada.  Es el primer país donde me inscribo en la embajada y conozco al embajador…

De todos los que hay, somos de los muy pocos que no viven en Dhaka (la capital) y que no trabajan en la embajada o en el sector textil. Por quienes hemos conocido, somos los únicos con hijos pequeños.

Hace unos días, recibimos una invitación para acudir a “tomar un vino” (así decía la invitación) a casa del embajador con motivo de la Navidad. Contestamos ilusionados que iríamos a la recepción y que seriamos dos adultos y dos niños.

¡Qué ganas de ir! De tener un evento social (que no hemos tenido en varios meses ya que llevamos viajando desde hace más de cinco meses).

Horas antes de acudir, recibimos una llamada de la embajada. Que no lleve a las niñas- dicen. Las razones que dan son que va a haber alcohol y que el embajador dirá unas palabras y se necesita ambiente de silencio. Perpleja les respondo que  como padres responsables, no dejamos beber alcohol a nuestras hijas y si hacen ruido cuando hable el embajador, saldremos fuera con ellas. A esto me responden que es que es muy importante que todos los españoles escuchemos lo que tiene que decir el embajador. Mis hijas son españolas- respondo. El hombre insiste en que es más importante que acudamos todos los adultos a que los niños no acudan así que si no queda otro remedio, que las llevemos. Me pide disculpas, me dice que no son anti-niños en la embajada. Le respondo que no cuenten con nosotros que no queremos ir donde no son bienvenidos todos los miembros de mi familia. El hombre se disculpa nuevamente e insiste en que acudamos.

Y sí, este relato es para contaros principalmente qué es ser comadrona, mujer y madre en Bangladesh, pero creo que España está a años luz de éste (y muchos otros países) en la aceptación de los niños como parte de la sociedad. Y esto lo demuestra, cómo en un evento social “un vino en casa del embajador para celebrar la navidad”, los únicos niños que van a acudir (probablemente los únicos españoles en este país menores de 5 años), son “desinvitados”. Curiosamente, y sin acritud, ya que sé que es parte de la cultura española,  cuando comenté este hecho con españoles, sus respuestas fueron soluciones:

-Podéis ir solo uno y que otro se quede con los niños.

-¿Por qué no llamáis a vuestra Nanni y vais los dos?

Sin embargo, los extranjeros (alemanes, finlandeses y bangladeshíes) se quedaron alucinados y no entendían por qué me llamaron. Se ve que en sus países, los niños sí que forman parte de la sociedad y acuden a los eventos sociales (¡especialmente un evento que celebra el nacimiento de un niño!).

Hasta una amiga alemana me dijo: Supongo que una madre que da el pecho no está bien vista.

Ni siquiera saben que doy el pecho- contesté.

La situación política en Bangladesh está bastante revuelta por lo que tras solo un mes aquí, nos evacuan a Nepal hasta que la situación esté un poco mejor así que pronto os poder contar: Comadrona, mujer y madre en Nepal. ¿Soy o no soy una gran privilegiada?

Anuncios

Un comentario en “Comadrona, mujer y madre en Bangladesh

  1. pues si! Privilegiada, pionera, luchadora…sigue así!Te deseo poder transmitir tus saberes a las futuras matronas y que poco a poco la sociedad vaya cambiando y las mujeres despertando…un abrazo y felices Navidades a toda tu familia! Fabiola

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s